sábado, 22 de mayo de 2010

Rutina

Estoy cansado de trabajar y ver a la misma gente cuando camino a mi trabajo todos los días;

de pasar horas eternas en mi oficina. Llego a casa y mi esposa sirvió lo mismo de la comida

para cenar. Voy a entrar al baño, luego paso a mí recamara, quiero recostarme y ver la tele

tranquilamente, pero mi hija no me deja, porque quiere jugar conmigo; no entiende que estoy

cansado.

Mi padre también me molesta algunas veces y entre clientes, esposa, hija y padre, me

vuelven loco. “Quiero paz”. Lo único bueno es el sueño, al cerrar los ojos siento un gran

alivio de olvidarme de todo y de todos”.

- “Hola vengo por ti”.

- “¿Quién eres? ¿Cómo entraste?”

- “Me manda Dios por ti. Dice que escucho tus quejas y tienes razón es hora de descansar”.

- “Eso no es posible, para eso tendría que estar…”

- “Así es, lo estás. Ya no te preocuparás por ver a la misma gente, ni por aguantar a tu

esposa con sus guisos, ni a tu pequeña hija que te molesta, ni escucharás los consejos de

tu padre”.

- “Pero ¿Qué va a pasar con todo?, ¿Con mi trabajo?”

-”No te preocupes, en tu empresa ya contrataron otra persona que ocupa tu puesto; y por

cierto, está felíz por que no tenía trabajo”.

- “¿Y mi esposa y mi bebé?”

-”A tu esposa le fue dado un buen hombre que la quiere, respeta y admira por sus

cualidades, el cual acepta con gusto todos sus guisos sin reclamarle nada. Además, se

preocupa por tu hija y la quiere como si fuera de él, que por cierto tiene una emoción muy

grande ya que él es estéril; por muy cansado que llegue del trabajo, dedica tiempo a jugar

con ella y son muy felices”.

- “No, no puedo estar muerto… “

- “Lo siento la decisión fue tomada”.

- “Pero eso significa que jamás volveré a besar la mejilla de mi bebé, ni a decirle “te

amo” a mi esposa, ni a darle un abrazo a mi padre. No, no quiero morir, quiero vivir,

envejecer junto a mi mujer, no quiero morir aún…”

-”Pero es lo que querías . . . . descansar. Ahora ya tienes tu descanso eterno; duerme para

siempre”.

- “No, no quiero, ¡Por Favor, Dios…!”

- “Que te pasa amor? Tienes una pesadilla?”, Dijo mi esposa, despertándome.

– “No . . . no fue una pesadilla, fue otra oportunidad.”

1 comentario:

  1. Llevo días pensando en ti, hasta hoy no me he atrevido a escribir. Eres una mujer muy especial, he tardado tiempo en conocerte, en saber qué quieres y quién eres, pero a día de hoy puedo afirmar, que tengo ante mí a una persona excepcional. Te quiero con todas tus virtudes y defectos, ahora me doy cuenta de ello; amar es saber rectificar, es aprender a valorar pequeñas cosas del día a día que representan la dedicación y el esfuerzo personal, las ganas por crecer y mejorar, las ansias por intentar ser cada día un poquito mejor y compartirlo con todos los demás. Admiro tu valentía tras luchar noche y día, por superar difíciles caminos, por dar lo mejor a tu familia, por ser quien eres hoy. Sé que meses atrás nunca pensaba en ti, de hecho, pasabas desapercibida entre mis pensamientos. En ese momento no supe encontrar el tiempo que tanto te merecías, no supe atender a tus demandas ni supe prestarte la atención que a gritos pedías; por ello hoy, en esta carta, te pido perdón, nunca jamás volveré a cometer el mismo error.

    Hasta ahora sabes que nunca te he dicho cuanto te valoro y aprecio; por ello, he decidido sentarme frente al espejo y escribir esta carta, necesitaba mirarte a los ojos y hablar contigo de nuevo. A día de hoy, por fin, puedo hacerlo sin miedo y decirte sinceramente lo mucho que te quiero.

    Para terminar, me gustaría añadir un consejo: Sigue así, estoy orgulloso de ti. Desde ahora tienes mi apoyo, no vuelvas a dudar de ello.


    Por cierto, ¿Te he dicho lo guapa que estás hoy?

    Firma:
    Tu mayor admirador.....

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